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Co-management: por qué no hay que elegir entre SCCM e Intune
La pregunta frecuente es cuándo apagar SCCM para pasar a Intune. La respuesta madura es otra: hacerlos convivir bajo un mismo gobierno y trasladar cargas de trabajo por fases.
Cuando una organización que administra sus equipos con SCCM (hoy Microsoft Configuration Manager) evalúa la gestión moderna en la nube, la conversación suele plantearse como una disyuntiva: mantener lo que funciona o migrar a Intune. Es un falso dilema, y Microsoft lo resolvió hace años con una figura que sigue siendo poco aprovechada: el co-management.
Qué es el co-management
El co-management permite que un mismo equipo Windows sea administrado a la vez por Configuration Manager y por Intune, con las responsabilidades repartidas por cargas de trabajo: cumplimiento, actualizaciones, aplicaciones, configuración, entre otras. Cada carga puede moverse de un lado al otro de forma independiente, por grupos piloto, sin tocar el resto.
En la práctica, eso convierte una migración de alto riesgo en un programa por fases:
- La organización conserva lo que SCCM hace bien mientras lo necesite — por ejemplo, la distribución de aplicaciones pesadas en red local.
- Intune asume primero las cargas donde la nube aporta más: cumplimiento, políticas de seguridad y equipos que rara vez pisan la oficina.
- La identidad (Entra ID, MFA, acceso condicional) se integra al estado del dispositivo: un equipo fuera de cumplimiento puede perder acceso hasta remediarse.
Dónde fallan estos proyectos
Los tropiezos que hemos visto rara vez son técnicos. Son de gobierno: cargas trasladadas sin criterio de verificación, políticas duplicadas en ambos lados que compiten entre sí, y pilotos que nunca terminan porque nadie definió qué significaba "listo".
Por eso tratamos la transición como un programa gobernado y no como una tarea de herramientas: cada fase tiene un alcance, una verificación y una evidencia de cierre. Operamos co-management en producción desde hace años sobre un parque de más de 4,000 usuarios, y la lección constante es la misma: el orden de los traslados importa más que la velocidad.
Por dónde empezar
Antes de mover cualquier carga, conviene responder tres preguntas con datos, no con impresiones: cuántos equipos existen realmente y en qué estado está su cliente de gestión; qué políticas están aplicadas hoy y cuáles de ellas nadie recuerda por qué existen; y qué licenciamiento ya incluye Intune — en muchos casos ya se está pagando sin usarse.
Con ese inventario, el orden de las fases se decide solo.