Detección · 24/7
Los incidentes se detectan antes que los usuarios.
Un servicio caído, una cola de correo creciendo, un backup de base de datos fallido o una ráfaga de accesos fallidos genera una alerta en minutos, no un ticket al día siguiente.
Servicio gestionado · NOC Remoto
Un colector liviano en su red envía la telemetría de sus servidores Windows y Linux, su identidad (Active Directory e híbrido), sus clústeres, sus bases de datos, su correo, sus sitios web y sus cargas en Nube (Azure, AWS, GCP, etc) —cifrada y por un único canal de salida— hacia nuestro centro de operaciones. Ahí se detecta, se clasifica y se actúa: remediación automática para lo rutinario, un técnico para lo crítico. Usted ve todo lo que nosotros vemos, en tiempo real.
Detección · 24/7
Un servicio caído, una cola de correo creciendo, un backup de base de datos fallido o una ráfaga de accesos fallidos genera una alerta en minutos, no un ticket al día siguiente.
Triage · IA
Un primer análisis asistido por IA separa el ruido del riesgo real y decide si corresponde acción automática o intervención humana.
Transparencia · Evidencia
Su equipo accede a los mismos dashboards técnicos del NOC, en modo lectura, y cada acción de remediación queda registrada para auditoría.
Qué vigilamos
El servicio no se limita a una tecnología: cualquier sistema que genere métricas, logs o responda en la red puede incorporarse a la misma vigilancia —esté en un servidor físico, un clúster o Azure.
Los servicios vitales de su red —DNS, DHCP, IIS, impresión—, eventos de seguridad, disco y rendimiento.
Disponibilidad de recursos compartidos, salud y replicación de namespaces DFS, espacio, cuotas y accesos a carpetas sensibles.
Autenticación, bloqueos de cuenta, accesos fallidos, replicación de controladores de dominio y sincronización con Entra ID (AD Connect): ciclos, errores y objetos en cuarentena.
Estado de nodos y quórum, volúmenes CSV, migraciones en vivo y réplicas de máquinas virtuales.
Estado de cada job de backup, jobs que dejaron de ejecutarse y repositorios llenándose —el sistema del que nadie se acuerda hasta la emergencia.
Disponibilidad de instancias y grupos Always On, jobs y respaldos fallidos, crecimiento, bloqueos y consumo de recursos.
Estado de réplicas de bases de buzones, colas de transporte, servicios de correo y certificados por vencer.
Métricas de sistema, servicios web (Nginx, Apache), aplicaciones, contenedores, disponibilidad de sus sitios y certificados TLS.
Sus máquinas virtuales y servicios en la nube, junto a los del datacenter, en el mismo panel: disponibilidad, rendimiento, respaldos y consumos anómalos.
Disponibilidad y tiempos de respuesta de su ERP, facturación, intranet y cualquier servicio con URL o puerto.
Si un servicio sostiene su operación, puede estar en el panel.
El fallo silencioso
Un servicio que se cae genera síntomas evidentes. Lo peligroso es lo que falla en silencio: el respaldo de la base de datos que dejó de correr hace tres semanas, la sincronización con Microsoft 365 que se detuvo el martes, la replicación entre sedes que quedó atascada. Nadie lo nota —hasta que se necesita.
Por eso no solo vigilamos que los servicios respondan: comparamos lo que debía ocurrir contra lo que realmente ocurrió. Si un backup que corre cada noche no se completó, si una sincronización que debía repetirse no lo hizo, si una tarea programada no dejó rastro de haber terminado, el sistema lo detecta por ausencia y avisa —antes de que la falla silenciosa se vuelva una emergencia.
Un agente liviano en su red captura eventos de seguridad, métricas de sistema y estado de servicios de sus servidores Windows y Linux, bases de datos, correo y aplicaciones.
La telemetría viaja por un único túnel cifrado que nace desde su red hacia el NOC. Ningún puerto entrante, ningún servicio expuesto.
Las reglas de alerta identifican lo que exige atención; un análisis asistido por IA clasifica el riesgo de cada evento.
Los incidentes de bajo riesgo se remedian de forma automática; los críticos se escalan a un técnico del NOC. Cada acción y su resultado quedan registrados para auditoría y reporte.
Seguridad por diseño
La conexión siempre nace desde su lado hacia el NOC, nunca al revés: cero puertos entrantes, un solo canal cifrado para telemetría y remediación, y ningún servicio adicional expuesto a internet. Las acciones automáticas se limitan a un catálogo que usted autoriza por escrito; todo lo demás pasa por un técnico.
Cumplimiento y evidencia
Los estándares de seguridad exigen registrar eventos, protegerlos contra alteración y demostrar que alguien los revisa. El NOC lo produce como parte de su operación diaria:
Logs centralizados y retenidos fuera del servidor de origen —y fuera del alcance de un atacante que lo comprometa.
Trazabilidad completa: quién accedió, qué se detectó, cuándo, y qué acción se tomó, con registro auditable de cada remediación.
Reportes listos para auditoría que respaldan controles de ISO 27001, obligaciones de la Ley 29733 sobre sistemas que tratan datos personales, y buenas prácticas CIS.
Aportamos los controles de monitoreo y la evidencia que los estándares exigen; la certificación sigue siendo un proceso de su organización —y llegamos a él con los deberes hechos.
Monitoreo
Métricas, logs y dashboards técnicos centralizados de sus servidores, bases de datos y servicios, con acceso permanente de solo lectura para su equipo.
Monitoreo + Alertamiento
Todo lo anterior, más reglas de alerta y notificación inmediata al NOC y a su equipo ante eventos críticos en cualquier plataforma vigilada.
NOC completo (remediación asistida por IA)
Todo lo anterior, más triage automático con IA, remediación de incidentes de bajo riesgo y escalamiento a técnicos del NOC para lo crítico.
El servicio se construye sobre herramientas de código abierto: usted no paga licencias de monitoreo ni por dispositivo, paga la operación.
Qué necesitamos de su lado
Una máquina virtual pequeña en su red para el colector (Linux, recursos mínimos).
Una única regla de salida en su firewall hacia el NOC —normalmente ya permitida por defecto.
Una sesión de definición conjunta: qué servidores, servicios y eventos se auditan —en cualquier plataforma— y qué acciones de remediación autoriza a ejecutar de forma automática.
La implementación típica no interrumpe su operación y no requiere cambios en sus servidores más allá del agente de recolección.
Antes y después del monitoreo
El NOC detecta y responde; estos alcances corrigen la plataforma, prueban su recuperación y ordenan las señales que deben mantenerse bajo vigilancia.
La migración construye el clúster; el NOC Remoto vigila sus nodos, su quórum y sus máquinas 24/7.
Ver servicioDefina señales, umbrales y excepciones antes de llevar la plataforma a vigilancia continua.
Ver servicioAsegure que las alertas de respaldo conduzcan a una recuperación que ya fue probada.
Ver servicioCorrija y modernice las dependencias de Active Directory, Windows Server, Exchange y virtualización.
Ver servicioLecturas técnicas
Criterios para evaluar el alcance antes de convertirlo en un proyecto o servicio operativo.

NOC Remoto
Una arquitectura de monitoreo saliente permite enviar telemetría cifrada sin habilitar accesos desde internet. La diferencia está en quién inicia la conexión y en cómo se limita cada acción.

NOC Remoto
Un diagnóstico de visibilidad identifica señales operativas que existen, pero nadie observa de forma continua. Discos, servicios, accesos, certificados, tareas y respaldos revelan riesgos antes de una interrupción.

NOC Remoto
El código abierto elimina la licencia de monitoreo de la factura, pero no elimina el trabajo operativo. La decisión permite separar con claridad el costo de la herramienta del criterio de quien la administra.
La primera conversación es un diagnóstico: revisamos juntos qué señales de su plataforma nadie está mirando —desde el controlador de dominio hasta el respaldo de la base de datos. Le responde quien operaría el servicio.